Hubo un día que estaba curioseando Instagram hasta que me apareció un anuncio de una empresa que produce artículos de fotografía, Saal Digital. La mayoría de las fotos que hemos hecho en la era digital se quedan en un soporte informático o se pierden del todo, pero algunas merecen la pena preservarse en un formato físico. Me animaban a probar su álbum de gama profesional, que tienen un precio respetable, pero no escandaloso. Eso hice.
Sepa el lector que esta no es una colaboración pagada. Saal Digital me ofreció un descuento importante en el álbum, pero he pagado por él, y bien pagado está. De 163,54 euros que costaba sólo tuve que pagar 5,29 de envío y 63,54 por el álbum en sí. Quien me conozca, pensará que llené el álbum de fotos de coches, pero como tengo decenas de miles -y sólo contando las que he hecho yo- preferí darle mejor uso, de momentos felices de mi vida reciente.
En principio iban a ser unas 30-40 páginas, unas 3-6 fotos por cada par, pero me vine arriba y acabaron siendo 80 páginas. Empleé incontables horas en buscar fotos de cámara y móvil de los últimos 10 años, ponerlas con un mínimo de orden y hacer la maquetación en su aplicación para Windows. También se puede hacer macOS o vía web, pero me conozco y acabaría desesperándome con el manejo de archivos pesados.

El producto que elegí se llama «Álbum de gama profesional 22 x 30», con la elección de papel fotográfico brillante, así compensaba las fotos que me habían quedado algo oscuras y ya no tenía negativo digital para arreglarlo. Como han sido 80 páginas, cada una me salió a 1,48 euros, aproximadamente.
El álbum tiene distintas terminaciones para la tapa, y me decanté por la impresión en aluminio cepillado y símil piel en color negro. Sólo la tapa tiene un precio de 45 euros, pero merece la pena, es dura como un ladrillo y le da un aspecto estupendo. No está imantado, por si alguien me lo pregunta. Podía haber pedido una caja externa a juego para protegerlo más, pero ahí debo decir que me pareció demasiado, 50 euros extra.
Aparenta mucha calidad, aunque hay algunos detalles que, sin ser muy negativos, son dignos de reseña. A fin de cuenta, estos señores quieren una evaluación sincera de su producto, y sincera es. Por ejemplo, mirando el álbum de canto, por su parte interior, las hojas han quedado un poco curvadas en origen:

Cada hoja tiene un buen grosor, más que páginas parecen láminas, parecen muy robustas y no se doblan con facilidad. Para evitar mancharlo, paso de página usando el meñique y dando a las esquinas. Da sensación de solidez. Los colores son los que esperaba, sin haber calibrado monitor ni nada extraño, lo más parecido posible a cómo eran las fotos tal y como las coloqué.
Una cuestión de megapixeleses
Tenía algunas fotos que me parecían mucho mejores de lo normal, y las puse a doble página. Como esas fotos las hice con mi venerable Nikon D60, la resolución es de 10 megapixels (3872×2592). Es resolución más que suficiente para que se vean nítidas a ese tamaño, 441×293 mm efectivos a algo más de 200 puntos por pulgada. Ahora bien, es deseable meter un poco más de resolución para que se consigan 300 puntos por pulgada, ya que a 10 megapixels y esa densidad, hablaríamos de 327×219 mm, por lo que se han estirado. Vamos, para páginas individuales esa resolución sobra.
Tampoco es nada que arruine las fotos, debo decir. Es más, con 10 megapixels se puede imprimir un poster de 830×620 mm, eso sí, a una densidad de 100 puntos por pulgada. La diferencia es trivial, un álbum de fotos se mira a una distancia relativamente corta, y un póster lo solemos ver desde más lejos y no es tan importante el tamaño de cada punto. De todas formas, la aplicación para componer nos avisa si una imagen tiene calidad suficiente, buena, etc.

Sé que no se aprecia aquí, pero esta foto -de un profesional con mejor cámara- que imprimí a doble página tiene una resolución más adecuada, 4928×3280 (16,2 megapixels), que seguiría sin ser suficiente para una densidad de 300 ppp, equivale a 417×277 mm. Además, la recorté un poco para eliminar partes de la foto que no me interesaban, así que aún menos. Sigue siendo más que suficiente, pero quien quiera asegurarse la máxima definición debería poner imágenes de al menos 20 megapixels para doble página.
Las fotos de móvil se ven de forma aceptable, sobre todo considerando que las fotos que subí de móvil eran de un modelo del montoncillo que no tenía la mejor cámara del mercado. El Meizu M3 Note que usaba en esa época daba 2592×1952 (5,1 megapixels) en formato panorámico y producía grano digital en los detalles. Esas fotos quedan bien en formatos más pequeños, ya que doble página es el caso más desfavorable por tener más superficie (el máximo, de hecho).
Incluso quedan decentes fotos verticales que aprovechan el máximo de la altura cuando el origen es una captura de pantalla del teléfono. Lo sé, es una chapuza, pero en algunas imágenes no tenía mejor fuente y los originales los doy por perdidos. Una captura de Instagram tiene menos definición en origen y en tamaño efectivo son 1080×1920 (2,1 megapixels). La calidad resulta suficiente, de donde no hay ya no podemos sacar más. Igual con una IA se puede lograr más definición mediante artificios.

Ahora que me fijo, puse a doble página también una foto que no es tan grande como pensaba, 2048×1365 (2,8 megapixels), y aunque la nitidez es suficiente, ya no da un resultado tan bueno. Cuando uno imprime fotos en papel, lo del tamaño importa muucho. Cosa distinta es que la foto a nivel artístico o personal tenga más valor que su nitidez a nivel técnico.
Ojo, toda foto que recortemos para cambiar su encuadre va a perder nitidez si no tiene resolución suficiente, y eso me temo que es inevitable. Lo que ya no sé es si el algoritmo de redimensionado que usan en la composición es muy preciso, me quedo con la duda. En general, recomiendo no recortar las fotos si van a salir en una superficie grande.
Por lo demás, sólo comentaros que la encuadernación no queda bien rematada en la parte del lomo, la primera vez que lo abrí, el bloque de hojas quedó separado de la tapa. Eso sí, tanto la primera como la última página (guardas) están más agarradas que un político a un maletín de billetes. Como esas no se van a mover ni de casualidad, que parecen soldadas, no hay ningún riesgo de que se acabe estropeando el álbum por eso.

¿Conclusión?
El producto es bueno y los defectos reseñados en realidad no me parecen importantes. El álbum lo terminé de maquetar y lo pagué y encargué el viernes 10 de mayo, pasadas las 20:00. Quedó terminado en menos de 24 horas hábiles, pues se registró para envío el lunes antes de las 15:00. El origen del paquete es Röttenbach (Alemania), ya que Saal Digital es de allí. Hasta el momento ni me enteré, porque todo estaba en perfectísimo español, como si fuese una empresa de Valladolid.
El jueves 16 de mayo el paquete estuvo en tránsito, y me llegó en menos de 24 horas, pues el viernes 17 lo tenía en mis manos a las 14:24. Vamos, que desde que lo pagué hasta que lo tuve en casa pasó una semana. A los que vivan en islas, Ceuta y Melilla, igual les tarda un poco más, pero hablo desde el desconocimiento.
El álbum me encanta y guarda unos recuerdos valiosísimos para mí, que es lo realmente importante, y la satisfacción de poder enseñárselo a los protagonistas que me acompañaron en aquellos momentos y hablar sobre ellos. Que algunas fotos estén mejor o peor tiradas acaba siendo lo de menos. El precio, un poco alto, diría que la parte más prescindible de todas es la portada en aluminio cepillado, y bien puede interesar un producto más económico.
Pero por lo que he pagado, no tengo ninguna pega. Es más, les agradezco que me diesen 30 días extra de gracia para disfrutar el cupón de descuento, que me pilló el toro por apurar los tiempos. Se nota que hay personas al otro lado y que no es todo negociar con máquinas. Además, maquetar un álbum no tiene nada de fácil aunque se usen plantillas, avisado quedas.
Y si el que me está leyendo ahora mismo es profesional o semiprofesional, que se lo mire, tiene muchas posibilidades, e incluye exportación con/sin marca de agua en PDF. Eso sí, si el que me lee es un novato total en estas cosas, con las plantillas y un poco de paciencia se consiguen buenos resultados, pero hazme caso, no pretendas hacer algo bien con prisas.
PD: no tengo ningún código de descuento propio, pero en su página web (www.saal-digital.es) suelen tener ofertas, y siguiéndoles en redes sociales es más fácil enterarse de algo puntualmente.
